sábado, 27 de abril de 2013

Planificar la resistencia

 
Ya vamos saliendo del invierno, aunque con los frios de hoy, nadie lo diría.
Aun así, en una semana va estando todo verde y el sol pica cuando sale entre nubes.
Este mes todo el tiempo libre se dedica al huerto: a picar el suelo, estercolarlo, arreglar el compostero e ir eligiendo los plantones para cuando ya no halla heladas. Este año mas que ninguno, ya que lo hemos ampliado. Mi intención es plantar patatas, puerros, cebollas, ajos, tomates, judias verdes, algún calabacín, acelgas, repollos, coliflores, un par de berzas (para las gallinas también), y unos frambuesos, para poder hacer mermelada.
Como  continuamos con nuestro experimento de autosuficiencia alimentaria, hemos montado un gallinero aprovechando una caseta de perro que ya no se utilizaba, y hemos adoptado cuatro gallinas castellanas negras, tan elegantonas con su miriñaque oscuro y su cofia roja. Después de una semana ya tenemos la primera docena de huevos (son jóvenes, alguna de ellas todavía no pone). Se nos están acabando los huevos de supermercado y estoy decidida a no comprar ni uno mas.
También haré la prueba de intentar subsistir sin consumir carne (o por lo menos consumiendo la menos posible ), en casa es inevitable (hay niños, y padres carnívoros).
Es interesante conocer la huella ecológica que supone el consumo de animales, en cuanto al desgaste de recursos que supone su producción. Jim Merkel tiene ha escrito un libro sobre el tema francamente certero: "Simplicidad radical".
En fin, poco a poco vamos estructurando esta resistencia que nos salva un tanto de sucumbir entre tanta hamburguesa y comida precocinada, y leemos, je, je, leemos mucho, todo lo que podemos, porque alimentando el espíritu con buenos productos también RESISTIREMOS mejor ( en todos los sentidos).
 


domingo, 7 de abril de 2013

Autosuficiencia alimentaria, el huerto

 
Durante este mes estamos preparando el huerto, que, por imperativos de la crisis, hemos decidido ampliar a todo lo que da el terreno. Cavar, estercolar con bosta de caballo, a falta de otra, airear el suelo, vallar para que los perros no lo usen de parque temático…, en fin, labores que nos ponen en contacto con la naturaleza, y con el sudor de sobaquillo tan necesarias las dos cosas para tomar conciencia de quienes somos y donde estamos, y, sobre todo, a donde queremos ir a parar, por eso, siempre animo a que se lleve a cabo, incluso (y no se si decir sobretodo) en entornos urbanos.
Hay quien piensa que el tema hortícola, cuando no se es de pueblo y jubilado, es un tema de modas, incluso de snobismo neo-algo, sobre todo si se persigue en entornos no rurales, así es que busco información en Internet, el oráculo de nuestros pobres espíritus y compruebo que la proliferación de huertos ha ido cundiendo a través de la historia en multitud de espacios urbanos y según qué circunstancias, coincidentes todas, eso si, con  avatares de tipo bélico, económico, social, en fin, mas o menos como ahora.
 
Y el huerto urbano puede ser en un parque, (terreno cedido u "okupado" lo dejo a la elección del hortelano), en un solar (idem), o en una maceta en la terraza o cerca de una ventana dentro de casa. Los tomates y las judias verdes son agradecidos, estén donde estén.
 
Dejo un enlace cuando menos interesante sobre los huertos urbanos en barcelona, su creación, evolución y resultado, que sirva como ejemplo de que EL QUE QUIERE, PUEDE.
 
 
 
En cualquier caso, conclusión que se me hace clara y luminosa, cuando el sistema nos vuelve la espalda, la mejor defensa es la propia fuerza, el propio suelo, todo a mano. Generar parte de nuestra subsistencia, es una efectiva forma de independizarse de quien peinsa que nos tiene en su puño comercial. No te compro, no te enriqueces a mi costa, y si me despides, siempre tengo algo para comer. Además de beneficiar la cohesión social en barrios, tan necesaria, pues nada une tanto como el enemigo común y el trabajo codo con codo.
Insisto, hay que concienciarse de la propia fuerza, no hace falta taparse la cabeza frente a los golpes, también cabe darles la espalda y alejarse de su radio de acción.